En esta ocasión, vamos a hablar sobre un tema muy importante: el bienestar escolar. Sabemos que tanto los padres de familia como la comunidad educativa juegan un papel fundamental en el éxito académico de los estudiantes.
La participación activa de las familias en la vida escolar es clave para fomentar un ambiente positivo y seguro. Cuando los padres se involucran en las actividades escolares, los niños sienten un mayor sentido de pertenencia y motivación para aprender.
Es importante recordar que el bienestar escolar no solo se trata de obtener buenas calificaciones, sino también de sentirse valorado y apoyado en el entorno educativo. Los estudiantes con padres involucrados en sus estudios tienen un mejor funcionamiento social y menos problemas de conducta. Los padres pueden contribuir a esto brindando su apoyo “en presencia”, asistiendo a reuniones y eventos escolares, y estableciendo una comunicación abierta con los maestros.
Una investigación que integra más de cincuenta estudios sobre participación de los padres en la escuela secundaria, reafirma que existe una directa conexión entre el rendimiento académico de los estudiantes con la participación de los padres en la educación de sus hijos; además el estudio señala que entre a más temprana edad se establezca una conexión entre los padres y el proceso educativo de sus hijos, se creará una base mucho más sólida para el éxito del estudiante.
Las actividades de los padres en el colegio no se limitan a llevarlos y buscarlos o conseguirles el material de clase, sino que deben involucrarse en lo que pasa dentro del colegio durante todo el ciclo escolar: comunicarse con los profesores; asistir a las reuniones; interesarse por los exámenes; ofrecer su ayuda en actividades extracurriculares; asistir a actos escolares, entre otras.
Desde casa también se pueden implementar acciones para involucrarse con la experiencia escolar de los hijos. Una pauta importante es estar presente y cercano en el seguimiento de sus estudios; tener un alto nivel de expectativa sobre los hijos, pero de manera razonable. Es decir, resulta perjudicial crear expectativas irreales e inalcanzables que frustren a los alumnos; mantener conversaciones con sus hijos, particularmente sobre el colegio; ayudarles a generar actitudes positivas sobre la enseñanza y hábitos de trabajo; leer con ellos en el caso de los más pequeños.
Algunas formas que la escuela puede implementar para mayor contacto y cercanía con los padres son: informarles cómo aprende un niño de la edad de su hijo, asignar reuniones personales para seguimiento del ritmo del alumno, ejercer una comunicación fluida y constante con los padres, que se sientan escuchados y atendidos. Mantener un blog con información relevante sobre el ciclo escolar, temas revisados, actividades para complementar el proceso de enseñanza en casa. Incluir a los padres en la toma de decisiones y fomentar una participación activa que te permita conocerlos de cerca y crear redes de apoyo, por ejemplo, talleres y conferencias acorde a las necesidades de la etapa de desarrollo.
Una comunidad educativa sólida, donde todos trabajamos juntos por el bienestar de nuestros hijos, es fundamental para su desarrollo integral. ¡Sigamos promoviendo la participación activa de las familias y construyendo un entorno educativo positivo!