PADRES DE FAMILIA EN CONTINGENCIA

Por: Sandra I. Rodríguez Morón

Nadie estaba preparado para el cambio de vida. Ninguno de nosotros elegimos voluntariamente estar en casa, con las fronteras borradas entre los distintos roles y actividades que tenemos que realizar.

Conforme ha ido avanzando la cuarentena, también se han ido movilizando distintas emociones que experimentan los padres de familia. De un momento a otro tuvieron que adaptar de manera emergente su casa, para todos los escenarios de actuación: escuela, trabajo, convivencia 24/7, vacaciones de verano, etc. y con ello perdiendo quizá la esencia de un hogar. Todo esto, además del propio confinamiento, suma emociones en los padres como preocupación por la estabilidad laboral aunado a la presión económica. Los vemos cansados por tener que resolver T.O.D.O desde casa con el equipo insuficiente tanto para el estudio, trabajo y además “resolver” la socialización que requieren sus hijos. Se les exige tener el dominio o conocimiento de las TIC´s, siendo ahora una “aparente” obligación para ellos, pero además acompañar a sus hijos en los contenidos académicos de los cuales ya no estamos familiarizados con muchos de ellos “¿Ecuaciones de segundo grado?”.

Muchas familias reconocen la sobrecarga de trabajo desde casa en los últimos meses, y encima el rol de acompañante académico ha traído muchas tareas nuevas de las cuales no se tuvo “inducción o entrenamiento previo”.

Por ello, te invitamos a internalizar la idea de que “estamos haciendo lo que podemos con los elementos que tenemos”, baja la presión, nadie está esperando un éxito inminente de esta faena.

La escuela en casa trae mucha presión y podemos caer en convertir el desempeño escolar en la línea de convivencia familiar: ¡NO LO HAGAS! No permitas que tus hijos pierdan a su papá o su mamá por tener “una maestra o maestro que les exija no equivocarse en las clases virtuales”.

Como padre/madre eres la persona más importante en sus vidas, y en este momento de reconstrucción, te necesitan para recobrar la confianza y seguridad en sí mismos.

Te sugerimos 5 pautas a observar ahora que te ha tocado compartir el rol de padre con el rol de acompañante escolar:

  1. Respeta el rol de estudiante de tu hijo: Al igual que en la escuela, a veces prestará atención y a veces se equivocará: “está aprendiendo”
  2. La escuela a distancia no tiene que ser perfecta. No está siendo fácil para ti, como tampoco está siendo fácil para tu hijo, y tampoco es fácil para la maestra o maestro: demos ejemplo de empatía y tolerancia. Todos estamos haciendo lo mejor que podemos desde donde podemos y eso ¡está bien!.
  3. Date oportunidad de conocer a tu hijo como estudiante. Nunca se repetirá esta experiencia, aprovecha para mirarlo y darte cuenta qué acompañamientos necesita de forma individual.
  4. Las experiencias que pase en este momento van acompañadas de emociones y por tanto de reacciones químicas en el cerebro que perdurarán como memorias. ¿qué recuerdos se están asociando en la mente de tu hijo con el aprendizaje?
  5. La postura que tú guardes frente a la escuela en casa será la misma con la que tu hijo viva esta experiencia: “¿estás comprometido(a), estás cansad@, estás mostrando confianza y esperanza…? Esa es la misma actitud con la que tu hijo empieza cada mañana sus clases…