Distintos cambios acompañaron a la pandemia, obligándonos a vivir con emociones que cada día se acumulan más y más. Estrés, incertidumbre, ansiedad y muchas otras nos impiden tener tranquilidad.
Las vacaciones decembrinas están próximas, nada ha cambiado. Las indicaciones continúan siendo las mismas, quédate en casa, lava constantemente tus manos, sanitiza las cosas que utilizas y demás recomendaciones que han resultado ser abrumadoras. Estas vacaciones sin duda, serán distintas a años anteriores.
La mayor parte de la población nos encontramos en un estado emocional vulnerable, por lo que los expertos opinan que lo mejor que podríamos hacer es tomarnos unas vacaciones emocionales. Con el objetivo de poder gestionar de una manera adecuada la incertidumbre, la ira, la angustia y otras emociones que nos producen malestar por la manera tan drástica que ha cambiado nuestra vida.
Estas vacaciones de fin de año estarán marcadas sin lugar a duda por las pérdidas a las que nos enfrentamos. Todos perdimos algo o a alguien en el tiempo que llevamos de pandemia.
Las vacaciones emocionales son aquellas en donde nosotros nos desconectamos de estas situaciones que nos generan angustia, tratamos de enfocarlas desde otra perspectiva y adoptamos actitudes distintas que nos ayudarán a liberarnos de estas exigencias emocionales que veníamos cargando.
Durante este último mes del año, nos invitan a realizar un trabajo de introspección por lo que es necesario concluir pendientes que puedan distraernos. Es el momento de realizar actividades para consentirnos y disfrutar estos momentos con nosotros mismo.
En general hemos dado nuestro mayor esfuerzo por seguir y adaptarnos con las exigencias que se presentaron en nuestras vidas. Las vacaciones emocionales son realmente necesarias en estos momentos, nos permitirán iniciar el próximo año con una nueva perspectiva. Cuidando de nuestra salud emocional lograremos una vida equilibrada y plena.
Redacción Komunik