La ausencia de la salud mental en los individuos impide que puedan desenvolverse adecuadamente en la sociedad, tanto que les puede incluso impedir desarrollar actividades básicas y cotidianas. En casos extremos, las personas pueden comprometer su salud física desarrollando enfermedades que pueden llegar a ser crónicas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), define a la salud mental como: un estado de bienestar en el cual cada individuo desarrolla su potencial, puede afrontar las tensiones de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera, y puede aportar algo a su comunidad.
Durante la pandemia la población se ha visto afectada debido a los cambios drásticos que han representado las pérdidas que hemos tenido, todos resultamos afectados de alguna u otra manera y tuvimos que adaptarnos a las distintas situaciones que la vida nos impuso.
A más de dos años de pandemia, los especialistas dedicados a la salud mental empiezan a ver un aumento en padecimientos en diferentes sectores de la sociedad, entre ellos, el educativo. A pesar de que desde antes de la pandemia se hablaba de la necesidad de atender en este ámbito a las niñas, niños, adolescentes y jóvenes, hoy es una realidad que debe abordarse como una prioridad ya que en el primer año de la pandemia por COVID-19, la prevalencia mundial de la ansiedad y la depresión aumentó un 25%, según un informe científico publicado por la OMS. Esto apunta a que una de cada cuatro personas presenta una afección de ansiedad o del estado de ánimo.
Los trastornos mentales han tenido un aumento en diagnósticos como: depresión, ansiedad, trastornos del sueño, alteraciones de alimentación y estrés.
En un artículo publicado en la revista Crónica el día 7 de octubre del presente año, el doctor Edilberto Peña de León, neuropsiquiatra y director del Centro de Investigaciones del Sistema Nervioso (CISNE) aseguró que “la pandemia en México detonó padecimientos que debieron presentarse dentro de una década. Es necesario llevar la atención de la salud mental a los entornos escolares”. Atender a los menores es un tema de protección infantil y aumentar los servicios de salud escolares es un compromiso que tienen las autoridades para atender a todas las niñas, niños, adolescentes y jóvenes que necesitan de atención y también para aquellos que no saben que lo necesitan.
Especialistas en el bienestar emocional y educadores saben de la necesidad que tiene tanto el alumnado como el cuerpo docente de estar y sentirse bien, por lo tanto, es importante desarrollar programas de prevención dentro de las comunidades educativas que cubran una necesidad existente en los niños y adolescentes. Brindar dicha atención es uno de los grandes retos que hoy deben enfrentar las instituciones educativas, aunado al entorno confiable seguro y sano que deben de proveer en el proceso de convivencia para generar un clima escolar positivo en donde se desenvuelven los niños, niñas, adolescentes y jóvenes.