LA IMPORTANCIA DE LAS HABILIDADES EMOCIONALES EN LOS DOCENTES

El desarrollo sostenible que deben de tener todos los países para eliminar la pobreza es a través de “garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos”, este es el principal objetivo que se debe de alcanzar en la Agenda 2030.

Los estudios que se han realizado para lograr una mejor educación en toda la población mundial han rebasado las expectativas que antes teníamos puestas en los docentes, lo que esperamos de ellos ha cambiado radicalmente en las últimas décadas. Actualmente la función del profesor no radica únicamente en los aprendizajes adquiridos, sino también se les ve como actores decisivos en su desarrollo socioemocional; hoy está la exigencia para que ellos estén capacitados y posean las herramientas para acompañar a cada alumno en su desarrollo emocional.

Para que cualquier niña, niño y adolescente desarrolle las habilidades emocionales y afectivas necesarias, requiere tener un guía o educador emocional que le contenga en los primeros años de su vida. El alumno, al pasar mucho tiempo dentro de una institución educativa y al lado de un docente, hace que éste último se convierta en uno de los principales referentes en cuanto a actitudes, comportamientos, emociones y sentimientos.

Cuando existe una problemática dentro del salón de clases, el adulto a cargo es él docente, quien no sólo posee y difunde conocimientos, sino además es el responsable de solucionar de la mejor manera dichas situaciones. Es en este momento cuando el profesor debe ayudarle a manejar y expresar las emociones que en esos momentos sienten los alumnos, él demuestra la capacidad que tiene para escuchar, comprender, validar y respetar las opiniones de los alumnos; por lo tanto, es imprescindible que el profesorado tenga las competencias y herramientas necesarias para enseñar a gestionar de manera adecuada cualquier situación que altere al alumno. Por ello es fundamental que la escuela sea un entorno propicio para la construcción de una vida emocionalmente saludable, en la que el alumno aprenda a expresar sus emociones, a tomar consciencia de sus sentimientos y asumir actitudes de respeto hacia las emociones de los otros; a desarrollar la empatía, o la capacidad de ponerse cognitiva y sentimentalmente en el lugar del otro y de percibir sus sentimientos.

La formación docente con habilidades emocionales es indispensable para afrontar los diversos desafíos que el quehacer educativo representa, por lo tanto, es forzoso y fundamental que el profesor desarrollar competencias emocionales.

Redacción Komunik-Sintagma