EL VERDADERO COSTO DE LA PANDEMIA EN EL DESARROLLO INFANTIL

Aunque se han realizado muchos estudios para investigar los efectos de esta pandemia, aún no está claro cuánto ha impactado esta enfermedad en el desarrollo de los niños y cuáles serán las implicaciones a largo plazo.

En nuestros acercamientos en las escuelas, nos hemos encontrado con la inquietud de maestros de distintos niveles sobre señales que van apareciendo en la dinámica de sus grupos.

Los alumnos más pequeños muestran notorias dificultades en el lenguaje. Los niños de primaria baja reflejan dificultades motoras notables, con menores destrezas de coordinación gruesa. Los de primaria alta presentan mucha inquietud, impulsividad, fallas de regulación de conducta. En secundaria nos consultan por una marcada desmotivación y apatía. Desinterés por el estudio y las actividades académicas. Pareciera que los efectos de la pandemia en el desarrollo psicológico de los adolescentes juegan como un condimento que vino a exacerbar los fenómenos sociales que ya conocíamos en el curso de esta etapa evolutiva.

Sin embargo, en niños de hasta doce años, se observa cómo el asilamiento prologando ha dejado huecos en el curso de su desarrollo progresivo. Aunque cada grupo de edad guarda sus particularidades en los desfases del desarrollo, hemos sido testigos que el común denominador en todas las etapas ha sido los patrones de interacción social actual.

La socialización o el proceso de comprender y estar con los demás, es una parte crucial del desarrollo infantil y la capacidad de establecer redes de apoyo en la vida adulta.

La socialización se clasifica típicamente en tres tipos:

– Aprendizaje social – que es el proceso de adquisición de conocimientos, actitudes y valores a través de la observación y la imitación.

– Participación social, que es el proceso de tomar parte en actividades en curso a las que no se espera que las personas tengan acceso directo.

– Interacción social, que son formas en que los niños aprenden sobre sí mismos como miembros de la sociedad.

El proceso de socialización es una parte esencial del aprendizaje, la educación y la crianza de una persona. Hay muchos beneficios asociados con tener un sistema de apoyo sólido, además de poder mantener relaciones saludables con otras personas. En la socialización comprendemos nuestras habilidades, las trabajamos jugando, despertamos un sentido de competencia; nos sentimos parte de y queremos practicar y hacer lo mismo que nuestros iguales. Cuando una habilidad no se presenta, por el contrario, se queda un vacío, nos genera un sentimiento de inseguridad, sentimos que no somos tan capaces como los otros, lo que puede derivar en ideas de desvalorización personal y sentirnos en desventaja frente a nuestro medio.

Las necesidades en la educación post pandemia no sólo abarca el rezago académico. Hay que reconocer que hubo una interrupción de dos años en el curso del desarrollo como lo conocíamos, la verdadera educación debe ser sensible a este respecto e integrar herramientas que atiendan también las áreas que han quedado invisibilizadas por el contexto en el que cada niño, niña y adolescente cursó dos años de su vida, años importantes en la construcción de su autoimagen, autoconcepto y autoestima.