EL QUEHACER DOCENTE, ACOMPAÑAMIENTO EN LA PANDEMIA

Tras las medidas sanitarias que los gobiernos tomaron derivadas de la pandemia por Covid, los espacios educativos cambiaron totalmente la modalidad a la que nosotros estábamos acostumbrados.

Durante décadas, las aulas se convirtieron en el espacio por excelencia donde se adquirían conocimientos y el docente se dedicaba a enseñar a sus alumnos de manera presencial, siendo este modelo al que estábamos acostumbrados. Enseñanza cara a cara, la pandemia obligó a romper este modelo educativo poniendo a prueba otras habilidades de los docentes en la modalidad de educación a distancia.

El docente es reconocido en la sociedad como el individuo ligado estrictamente a realizar acciones relacionadas a la enseñanza, esto según la definición que podemos encontrar en un diccionario común. Y en dicho concepto también vinculamos el hecho de que el alumno va a aprender una currícula que expone el profesor. Aunque en los últimos años esta idea se ha ido modificando y el objetivo principal se ha vuelto apoyar al alumno para que aprenda a aprender.
 

Con la pandemia el docente no sólo guió a los alumnos tras objetivos de aprendizaje, sino que logró un acompañamiento en otros sentidos como el personal y técnico que dieron soporte a concluir de la manera más óptima el ciclo escolar que concluyó y deberán  poner su mayor esfuerzo en arrancar el próximo para que se desarrolle lo mejor posible. 

Gran número de profesores utilizaban las tecnologías para sus clases, sin embargo no era la herramienta o medio principal que era utilizado como apoyo en las aulas. Por lo que, además de que tuvieron que aprender a utilizarlas también brindaron apoyo a sus alumnos y padres de familia para que el proceso de aprendizaje no tuviera una barrera más.

El acompañamiento en el aspecto emocional ha sido de suma importancia, aquellos contextos que han logrado proporcionar herramientas para que tanto alumnos y padres de familia puedan gestionar todas las emociones que el confinamiento ha ocasionado, sin duda, ha permitido a las familias llevar mejor esta cuarentena.

El próximo ciclo escolar implica desafíos para los directivos y docentes que impartirán no solo clases presenciales, sino serán probados ante un modelo híbrido de educación. Los padres de familia y alumnos confiamos en la vocación de servicio que los impulsa para reinventarse e innovar en estrategias pedagógicas que ayuden a adquirir los conocimientos que sus alumnos requieren en la nueva normalidad.