Todos los días realizamos múltiples actividades y estamos expuestos a distintas situaciones que nos producen emociones diferentes. Alegría, tristeza, serenidad, depresión, confianza, entre otros. Y de pronto aparece ese sentimiento que ha sido definido por Quintanar Diez como, la emoción choque de defensa ante un peligro inminente (real o putativo), normalmente externo, reducido como tal por el individuo que lo padece. Nos referimos al miedo.
El miedo, es uno de los sentimientos más displacenteros que hemos vivido todos los individuos sin importar edad, estatus social o económico durante la pandemia por Covid-19 en el mundo.
Durante esta pandemia hemos experimentado distintos tipos de miedo, sin que suponga una patología, más bien este miedo nos permite estar alerta permitiendo ser un elemento fundamental para la prevención dentro de este escenario sanitario que estamos viviendo. En el momento que imaginamos el retorno a lo que conocíamos como normalidad, se instauran nuevas preguntas, la incertidumbre sigue acechando.
Los miedos universales han ido transitando desde el miedo al contagio de hace un año, hasta el miedo de la peligrosidad de las nuevas cepas. Los cambios en torno a la socialización y formas de convivencia, resignar eventos masivos o celebraciones por temor al repunte. Salir de casa y cambiar lo que supone la comodidad de realizar la mayoría de las actividades en casa, para algunos representa una idea que detona sensaciones de temor. Y conforme pasan los meses, la incertidumbre económica y laboral de las familias en México también se convierte en una forma en la que el miedo irrumpe la calma de la vida personal, profesional y familiar.
Ha sido largo el camino que hemos recorrido en contingencia, a pesar del miedo, la situación mundial que estamos viviendo puede ser una oportunidad para vislumbrar nuestra capacidad de afrontar retos, miedos y también mostrarnos nuestra posibilidad de crecimiento personal. De esta, estamos saliendo fortalecidos y con nuevas estrategias de resiliencia.
Redacción Komunik-Sintagma