EL ARTE ES UNA HERRAMIENTA SANADORA

Enrique Asgard Garduño Ramírez

 

Da la impresión de que el arte es un lujo para el disfrute y gozo de unas cuantas personas. Dentro de las tendencias artísticas recientes se maneja un lenguaje muy especifico y técnico que provoca esa sensación incómoda de desconcierto cada vez que salimos de un museo o galería sin comprender lo que vimos y vivimos. Tristemente se repite cada vez con más frecuencia esta tendencia que neciamente intenta elevar al arte a un pedestal invisible, producto de un mercado inflado y frívolo que ignora completamente que el arte es una condición puramente humana.

 

El arte puede significar muchas cosas, y puede ser generador de distintas y variadas expresiones que son únicas en el ser humano. No podemos negar ni pasar de largo la sensación liberadora que invade al artista a la hora de crear, ni mucho menos el poder sanador del arte en el espectador que se abre y desnuda frente a una obra para reflexionar y sentir.

 

A diferencia del lenguaje verbal y escrito, el arte no esta condicionado a reglas gramaticales, de sintaxis o lógica. Puede expresar muchas cosas de forma simultanea, y estas significaciones además varían según cada cultura y contexto. Para Lev Tolstoi, el arte es una condición humana, un medio de comunicación entre los humanos. La expresión de pensamientos y sentimientos a través de la creación artística le permite al creador reconocerse a través de su obra. En el acto creativo el conflicto interno se fragmenta, se reconfigura y se reintegra. Este es el poder sanador del arte.

 

¡Comencemos a apropiarnos del arte! Empecemos a considerarlo como lo que es: una herramienta muy poderosa para expresar y sanar. El arte es una extensión humana para desarrollar capacidades cognitivas, emocionales y comunicativas, por ello es necesario integrarla dentro del desarrollo educativo de niñas, niños y adolescentes. La educación en artes genera capacidades éticas, de colaboración, tolerancia, autorregulación y facilita la exteriorización de miedos e inseguridades.

 

Se trata de reconocer al artista que cada ser humano lleva dentro, de liberarnos a través de nuestras propias formas expresivas. Reconciliarnos con nuestras emociones a través de la imaginación y de reconstruirnos desde la reflexión creativa para comenzar a sanar.

 

¨Lo que sabemos por medio del arte lo sentimos en nuestros huesos y nervios y músculos, además de ser comprendido por nuestra mente… Toda la sensibilidad y receptividad del organismo participa en la invención e interpretación de los símbolos. ¨

Nelson Goodman (1976)