El tiempo no para y nuestro calendario marca el fin de otro año, un porcentaje de la población empieza a sentir malestar emocional cuando se acerca la Navidad, pero también existe un segmento de la población que al término del año empiezan a experimentar emociones que desorganizan y roban la paz mental.
Los especialistas nos hablan de la depresión navideña y también de la depresión invernal, que es conocida como trastorno afectivo estacional, según estos expertos afecta aproximadamente al 8% de la población mundial, depresión que usualmente termina cuando las festividades han concluido.
Generalmente cuando estamos por cerrar el ciclo de algún proyecto, algún trabajo, una relación, un cambio de escuela, sentimos nostalgia por lo que se tiene que ir. Cuando el año está por concluir, nosotros hacemos el recuento de nuestros éxitos, logros y objetivos cumplidos, también reflexionamos de todo lo que no alcanzamos, esto sin lugar a duda puede generar cierto descontento.
Después de dos años y medio de la pandemia es normal que recapitulemos de aquellas pérdidas que hemos tenido, los proyectos que no se cristalizaron, que sintamos tristeza por las personas que no van a estar con nosotros para iniciar el próximo año. También es normal añorar aquello que no pudo ser.
Cuando analizamos los objetivos no alcanzados, podemos sentir angustia y frustración. Si nos comparamos con otras personas que parecen tienen la vida resuelta y perfecta, podemos ser muy duros sobre nosotros mismos, exigirnos demasiado y despertar sentimientos como ansiedad. La auto exigencia también puede ser reforzada por los estímulos de cómo debemos de vernos en la época decembrina, pero sobre todo que debemos sentirnos felices y exitosos.
Cuando pensamos sobre los objetivos no alcanzados, es frecuente sentirmos insuficientes, con alta frustración y ansiedad, por ello es necesario reconocer que no debemos “poder con todo”, si cualquier emoción durante esta época nos genera una sensación de rebasar nuestra capacidad de avanzar, es el momento de asistir con un especialista. También podemos tener alteraciones en nuestro ciclo de sueño, en el apetito y estar irritables en general. Todo lo anterior nos puede imposibilitar desarrollar actividades de nuestra vida cotidiana, por ello es importante mantener una comunicación abierta y cercana con las personas que están a nuestro alrededor; hablar sobre nuestra salud mental es fundamental para romper los tabús que existen alrededor de ella.
Redacción Komunik-Sintagma