HABLANDO DE LOS NIÑOS, ¿TAMBIÉN VIVEN DUELOS Y PÉRDIDAS EN ESTA PANDEMIA?

“Las escuelas deben dar el espacio para que los niños, los docentes y al mismo tiempo los adultos que estén ahí se expresen, debemos de tener contención como mejor sea posible, porque todo va a ser nuevo”.

La Mtra. Sandra I. Rodríguez Morón, Directora de INTEDU  360, entrevistó a la Psic. Sayde Morán, quien ha colaborado para la Fundación Acompaña, en del diseño de talleres para personas que atraviesan cualquier tipo de duelo acompañándolas en este proceso. Aquí te presentamos la segunda parte de la entrevista.

La licenciada Morán, nos habla un poco más de las pérdidas y duelos que los más pequeños del hogar también están viviendo.

Hablando de los niños, ¿también viven duelos y pérdidas en esta pandemia?

Como ya había comentado, de un momento a otro la vida nos cambió, todos los integrantes de la familia viven un duelo. Los niños viven pérdidas como: no ver a sus amigos en la escuela, no estar en el recreo con sus amigos,  no ir al futbol, no ir a sus clases de natación. Los niños también viven una pérdida de todo aquello que hacían en su vida cotidiana, lo que conocían y les daba seguridad: los niños también sienten duelos.

Nosotros  creemos erróneamente que los niños “están chiquitos”, que ellos se adaptan, no se dan cuenta, y como bien lo explicas ellos también viven pérdidas y duelos. ¿Cómo crear espacios para los niños para validar que ellos también atraviesan duelos en este momento?

Sí, generalmente creemos que ellos no se dan cuenta y los alejamos. Por ejemplo, cuando fallece alguien de la familia es más fácil apartar a los niños, y decidimos por ellos por ejemplo, no los llevas al velorio, porque no los involucramos pensando que ellos pueden seguir en su vida normal o porque “no entienden” aparentemente, eso es lo que nosotros como adultos pensamos. Esto es una equivocación, ellos entienden perfecto y se dan cuenta, pero se quedan con una sensación de extrañeza y es peor el hecho de que no lo hagamos parte de. Siempre es mejor integrarlos a los duelos, hay palabras que tenemos que usar y encontrar la mejor manera de comunicarlo.

Con la pandemia no hubo forma de apartar a los niños, todos hemos formado parte de esta contingencia sanitaria, entonces, “idealmente” los padres tuvieron que informar y explicarles qué es lo que estaba pasando de la mejor manera.  Así como explicar, porque no van a ir a la escuela, porque deben de usar cubrebocas, a los niños no se les pudo dejar afuera, no había forma y entonces hay que explicarles el porqué;  que todo tenga una razón y no dejarlos como en la fantasía,  los niños están en todo, más presentes y más atentos de lo que pensamos.

Entonces hablar con los niños, platicar como se sienten, que temores tienen, intentar contestar sus preguntas, es importante porque de esa manera se sienten mirados, en esta transición, en esta pérdida, en esta desolación y de alguna manera,  es como un espacio de contención y de nombrar lo que va ocurriendo, lo que voy sintiendo. ¿Cómo apoyar al escenario escolar, alguna dinámica que nos puedas compartir?

Con respecto a los niños, en primera instancia, recomendaría que las escuelas brinden el espacio para que los niños, los docentes y al mismo tiempo los adultos que estén ahí se expresen, debemos de tener contención como mejor sea posible, porque todo va a ser nuevo.

Cuando se regrese a las aulas, se debe  hablar del tema, no dar por hecho y querer agarrar el ritmo rápido y hacer como que nada pasó, porque no va a poder ser así. También establecer una dinámica para los niños en toda esta parte conductual, nombrar cuáles van a ser las nuevas pautas de conducta, todo el tiempo estuvimos aprendiendo nuevas formas o conductas que no eran parte de nosotros. Entonces, en las escuelas creo que una dinámica sería adaptable para los diferentes años escolares y edades, modelarles el cómo nos iremos reorganizando.

 Un ejercicio podría ser: cerrar los ojos y usar la imaginación, creo que la imaginación es una herramienta muy poderosa que nos puede ayudar muchísimo a situarnos en donde queremos estar, entonces imaginarnos que estamos ahí.  Decir a los niños que cierren sus ojos y traten de encontrar esa emoción y esas conductas que hacen cuando van a un lugar nuevo, ya se aun viaje, un centro comercial con una tienda nueva o unos juegos nuevos, es lo que te motiva emocionalmente y conductualmente, qué es lo que haces al saber que te vas  a enfrentar a algo completamente nuevo para ti, entonces en este momento los niños van a conocer las instalaciones, a lo mejor pueden estar un poco diferentes entonces en general no va  a ser un lugar nuevo, pero el cómo se va a sentir el cómo lo van a sobrellevar, si va a ser nuevo para ellos, entonces usar la imaginación que contacten con sus emociones y sus conductas es muy importante.

Guiarlos para que reconozcan en ellos esas formas de conducta que los preparan y los ayudan a afrontar los cambios. ¿Qué es lo que hago cuando me voy a enfrentar con un lugar nuevo?, sigo caminando, los nervios los controlo, trato de aprender de los demás, sigo ordenes, ¿Qué es lo que tengo que hacer?, ¿Qué tengo que encontrar?, que conecten con esta motivación de saber que se van a encontrar algo nuevo y tratar de vincularlo con experiencia pasadas que haya tenido anteriormente: los viajes, cuando entraron a la fiesta de una amigo que nunca habían ido a su casa, pensar en los detalles de cada experiencia; así hacerlos recordar que ya se han enfrentado a cosas nuevas y difíciles y conducirlos a que en este momento lo tienen que hacer  nuevamente para  poder adaptarse.