Por: Sandra I. Rodríguez Morón
Nos hemos acostumbrado a expresar el cariño y otras emociones sociales a partir del contacto físico. Hoy en día iremos evolucionando la manera de permanecer cercanos y mostrando nuestro afecto, aún con el distanciamiento social que ha llegado para quedarse, al menos a mediano plazo.
Podemos activar la misma actividad cerebral que despierta el contacto directo a través de dirigir palabras que sustituyen la cercanía encontrada en un abrazo. Actividades como escribir pensamientos positivos, buenos deseos hacia alguien, expresar nuestro cariño a través de un mensaje escrito también activan regiones en la amígdala y el sistema límbico. Podemos sustituir las cadenas de imágenes que compartimos con mensajes de “buenos días” o “buenos deseos” por mensajes personalizados para aquellos a los que nos nace un acercamiento más próximo. El sólo hecho de hacerlo activará química cerebral de bienestar para ti y para quien lo recibe. Las palabras pueden ser ahora, los abrazos y apapachos a la distancia.
Hacerle saber a los tuyos que estás ahí, es muy importante para el sentido de pertenencia. Sabernos parte de una comunidad, de un grupo o de una familia nos lleva a liberar oxitocina, la hormona del apego y vinculación. Te invitamos a que, aprovechando las redes sociales, busques cambiar la transmisión de cadenas masivas por fotos de momentos especiales con la persona con la que quieres hacerte presente.
Realizar actividades personalizadas para los nuestros también puede manifestar el cariño y afecto que les tenemos. Prepararle a ese ser especial un platillo disfrutable, sabores que conocemos que le gustan, regalarle aromas agradables en vela o aceites, escuchar música con nuestros seres queridos que nos traigan buenos recuerdos, movernos en compañía, salir a caminar, bailar, estiramientos; es decir, buscar hacernos presentes para los demás a través de todos los sentidos.
Atrévete a romper rutinas, nos redujeron el contacto físico, pero no la posibilidad de crecer el cariño y expresión afectiva para los nuestros. Te proponemos un reto: al final del día, manda un mensaje a esas personas importantes en tu vida, por algo que desees agradecerle, y notarás la reacción química y fuente de bienestar que sentirás en el momento.
“La distancia física no es distancia emocional. Las emociones están ahí, sólo hay que cambiar el vehículo para hacerlas llegar a la persona querida”