El confinamiento ha significado un reto fundamental para todos los individuos del planeta. Llevamos poco más de un año limitados a salir solo a lo estrictamente necesario de nuestras actividades, la convivencia se ha desarrollado en un espacio reducido y con las mismas personas que en la mayoría de los casos, es nuestra familia.
La interacción con las personas al exterior ha sido casi nula, por lo que convivimos todo el tiempo con las personas que se encuentran en nuestra casa, esta convivencia ha puesto a prueba la tolerancia y empatía entre los miembros.
Las familias son únicas, diversas y existen de muchos tipos. Sabemos que no son perfectas, sin embargo nuestra familia es lo más importante y podemos ver esta crisis sanitaria como una gran oportunidad de estrechar nuestros lazos familiares.
Compartir momentos de esparcimiento en familia es una excelente opción que tenemos madres, padres o tutores para recrear un momento armónico y una interacción genuina con nuestros hijos.
Realizar durante este período vacacional, en confinamiento, actividades específicas que les gusten e involucren a todos los miembros del hogar se generará un ambiente distinto, se abrirá la comunicación y se procurará la expresión de emociones. Dentro de la familia encontraremos un espacio seguro en el que nos sentimos apoyados, amados y emocionalmente fuertes para desarrollarnos en libertad.
Para que estas actividades sean un éxito debemos siempre considerar algunos factores primordiales como son: la edad, gustos e intereses de los integrantes de nuestra familia. Conocer qué le gusta a nuestros hijos permitirá que se sientan tomados en cuenta, cómodos y que realmente disfruten de lo que se ha preparado en el hogar.
Pasar tiempo de calidad en familia incrementa los vínculos afectivos, desarrolla la confianza, libera el estrés, disminuye la tensión, aumenta la autoestima logrando en general una experiencia nutritiva en grupo, mejorando el clima y comunicación familiar.
Redacción Komunik-Sintagma