HACIA EL SEGUNDO SEMESTRE DE LA ESCUELA EN CASA: RETOS Y COMPROMISOS

Por: Sandra I. Rodríguez Morón

Es tiempo de planear y reafirmar el avance que vamos diseñando en nuestras aulas para los siguientes meses.

Por los resultados de la Encuesta[1] sobre las experiencias de las comunidades de educación básica durante la contingencia por COVID-19 podemos conocer que la atención a la diversidad en nuestra aula a distancia, así como la formación/capacitación pertinente para los docentes, y también las orientaciones de comunicación y retroalimentación con los padres de familia, son algunos de los principales objetivos a tomar en cuenta en las acciones de este bloque trimestral y el viene para cerrar el ciclo escolar.

¿Cómo vamos a diseñar los apoyos necesarios para lograr los aprendizajes esperados? ¿Qué lugar tendrá el acompañante académico en casa para retroalimentar los avances?

Hoy hemos conocido que la educación no es un proceso unilateral, cuenta con muchas intersecciones que influyen la experiencia de aprendizaje. La escuela en casa le da un lugar al padre o madre de familia que acompaña o supervisa el avance de los niños, sobre todo a nivel preescolar y primaria. Conocemos distintos roles de apoyo en la educación tales como: el facilitador, el tutor, el consejero, el orientador vocacional todos ellos con capacitación previa y dominio de las tareas a realizar. Sin embargo, la figura del padre o madre en esta improvisada escuela en casa, no cuenta con los roles definidos ni con la capacitación para acompañar esta función tan importante.

Es imperativo construir líneas de comunicación directa y coordinada para dar seguimiento al avance de los alumnos. No se le puede colocar toda la responsabilidad en el logro de los aprendizajes al padre de familia quien, además, combina su propio trabajo o tareas cotidianas, con también el cuidado y seguimiento escolar a uno o varios hijos.

Diseñar un trabajo colaborativo, con indicadores de seguimiento, contando con métricas objetivas sobre el avance en el desarrollo emocional, conducta y aprendizaje de los alumnos, brinda estructura al acompañamiento escolar en casa. Hay diversas técnicas o herramientas que pueden acercar está comunicación en la función educativa entre escuela y casa. Desde cuestionarios, plataformas así como juntas coordinadas.

En Intervención Psicoeducativa llevamos de la mano a escuelas y docentes para empatar los objetivos a trabajar en cada área de desarrollo que se requiere para una formación integral, abarcando desde los 2 hasta los 18 años a través de 35 indicadores agrupados en 3 categorías: Educación-Aprendizaje, Desarrollo- Social, Emoción- Comportamiento.

Es un cuestionario en línea que es respondido en 20-25 minutos por los padres y maestros, sin la participación del niño para que no sea invasivo. Se basa en la descripción de los criterios diagnósticos de cada indicador del desarrollo observado para indicar el nivel alcanzado en cada niño y diseñar las pautas a implementar para garantizar el avance esperado.

El día que regresemos a las aulas nos encontraremos de frente con el rezago y las diferencias en el avance académico si no diseñamos verdaderos elementos de evaluación e indicadores de los avances logrados o de los puntos olvidados.

Marchar a ciegas solo da un remedio paliativo de pensar que “vamos bien”, el verdadero examen vendrá cuando se regrese la responsabilidad y seguimiento de aprendizaje en las aulas. Hagamos prevención antes de que tengamos que reparar el daño por la omisión de las verdaderas necesidades de apoyo cuando la escuela ocurre en casa.

Todavía hay mucho por hacer frente a los desafíos que la contingencia trae para la escuela virtual. Que la crisis sanitaria no se convierta en una crisis de educación en un futuro cercano.

[1] Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación, noviembre 2020. Blog Mejoredu. Recuperado en https://www.gob.mx/mejoredu/es/articulos/encuesta-sobre-las-experiencias-de-las-comunidades-de-educacion-basica-durante-la-contingencia-por-covid-19-en-el-ciclo-escolar-2019-2020?idiom=es