La cuenta regresiva de este 2020 ha iniciado, el cierre del año está acompañado de un análisis de todo lo que hicimos o dejamos de hacer. Al mirar con retrospectiva, podría parecer que el balance anual resulta ser negativo por todo aquello que vivimos originado por la Covid-19.
Vivir en esta nueva normalidad fue un reto para todos, en general tuvimos que acatar las disposiciones de los gobiernos en todo el planeta, la población mundial se adaptó a los cambios que nos afectaron de distintas maneras.
Este año fue un año lleno de desafíos y retos, a nivel colectivo y personal. Todas las personas vivimos momentos difíciles, algunos perdimos a personas amadas, trabajo, proyectos y demás situaciones dolorosas que enfrentamos. Todos estos eventos nos van a dejar la huella y un gran aprendizaje detrás.
El miedo, la angustia, el estrés, la ansiedad e incertidumbre son solo algunas de las emociones que hemos experimentado durante esta pandemia, pero también hemos desarrollado al menos 3 habilidades socioemocionales como la empatía, colaboración y resiliencia que nos han permitido tener un mejor manejo emocional de esta.
Sí, la crisis sanitaria nos obligó a realizar una pausa para reflexionar a nivel personal qué es lo que estábamos haciendo en el día a día. Por lo que individualmente tuvimos tiempo para la introspección, para reconocer y validar todo lo que estábamos experimentando.
Muchas personas sienten que el 2020 es un año perdido, sin embargo ha sido un año diferente, lleno de aprendizajes en todas las áreas que conforman nuestra vida.
Despidamos este año con los rituales que estamos acostumbrados a realizar, aunque no nos reunamos con amigos o familiares. Cerremos este ciclo con gratitud, todos tuvimos pruebas a las que nos sobrepusimos, así que no perdamos la valiosa lección de la misma para que podamos seguir aprendiendo y creciendo.
Atesoremos pequeños como grandes momentos, vivamos el día a día. Demos la bienvenida a este nuevo año con una nueva versión de nosotros mismos.
Redacción Komunik