Llegó el ciclo escolar 2020-2021. La contingencia sigue, el semáforo epidemiológico parece avanzar lentamente hacia el verde. Todo ello reafirma que la escuela a distancia será la normalidad durante los primeros meses de este curso.Mientras esperamos que las autoridades vayan resolviendo y pronunciando las acciones a seguir, los alumnos estarán tomando clases en línea o por televisión.
La supervisión estará a cargo de los padres o cuidadores que estén presentes durante la jornada escolar. El ambiente que se da en un aula presencial estará disminuido a los intercambios a través de la pantalla (en el mejor de los casos) o, intercambios de mensajes por chat o whatsapp.
El seguimiento del aprendizaje en el día a día, ¿dónde quedará?; los maestros pueden identificar cuando están frente a su grupo qué tema representa las mayores dudas para la clase, en qué momento se distrae uno o varios alumnos, el ritmo del grupo frente a los diversos temas… todo ello es un entrenamiento por años en la educación presencial. Pero, frente a las pantallas… ¿cómo brindar ese acompañamiento que quedará impedido al no poderse acercar a la banca de aquel alumno que parece disperso y no está prestando atención? ¿Será que hasta que nos reencontremos en el aula presencial, podremos dimensionar sí todos los alumnos avanzaron de manera homogénea en el curso de los aprendizajes?
Es necesario plantear mecanismos de comunicación directa y efectiva entre docentes y padres de familia. Contar con indicadores que permitan ir dando un seguimiento puntual, con métricas para que el desarrollo del niño sea lo único que no se detenga mientras el semáforo se mantiene en otro color, menos el verde. Al tener un medio que facilite la comunicación eficiente entre las principales figuras formadoras para los niños apuntamos a tres grandes ventajas:
1. Se vincula el trabajo colaborativo entre padres y docentes: la tarea de acompañar el aprendizaje se reparte en un verdadero trabajo en equipo con parámetros puntuales.
2. Se brindan certezas a los padres de familia en la organización de pautas pedagógicas y socioemocionales sostenidas, sin interrumpir el ritmo conseguido cuando se alternen los escenarios entre casa y escuela.
3. Se atienden las diferencias individuales en la educación a distancia contemplando una educación bajo la perspectiva de los DD.HH.
De esta manera, el escenario del modelo híbrido pasa a segundo plano, tomando el protagonismo las variables a atender en cada alumno y en el grupo escolar. Se rehabilita la relación padres-docentes diseñando acciones en equipo para que el logro del aprendizaje se lleve a cabo, aún a distancia.
La pandemia ha dejado ver la necesidad de las escuelas por reinventarse. No se trata de buscar soluciones “para” la contingencia, se trata de diseñar la reingeniería escolar que va a prevalecer “a partir” de la contingencia y que se mantendrá en las próximas décadas, pensando en una educación integral verdadera dirigida a las necesidades reales los alumnos del siglo XXI, y no en un sistema educativo heredado del siglo XIX.
En Consultoría e Intervención Psicoeducativa te brindamos orientación para implementar estrategias colaborativas entre casa y escuela a través de un análisis integral en el desarrollo y aprendizaje de alumno (desde los 2 a los 18 años) mediante una detección en línea, sin que sea intrusivo ni invasivo para el alumno, ya que es respondido a partir de la observación de los padres y maestros. De esta manera se diseñan intervenciones puntuales, objetivas y reales enfocadas a las necesidades de cada alumno, así como del grupo escolar.
Reinventemos la escuela, encontrando el acompañamiento personalizado que atienda a la diversidad a pesar de la distancia.
Acércate, nosotros te acompañamos.