Es fundamental que los niños y niñas reciban una educación adecuada de forma integral, es decir, atendiendo todas y cada una de las áreas que envuelven su desarrollo y su vida. Al hablar de sexualidad debemos contar con espacios para formar las pautas que irán orientando hacia un autocuidado saludable, valores sólidos, prevención de riesgos y una buena autoestima. Todo a partir de información veraz.
Sin embargo, la pregunta principal es “¿Cuándo debo empezar a hablar de sexualidad con mis hijos?” y el primer momento que llega a la mente es la adolescencia. Sin embargo, olvidamos que, desde muy pequeños, la curiosidad nos mueve a la búsqueda de información, conocimientos y experiencias nuevas. Es alimentada por la voluntad de superar o ampliar nuestro dominio, conocimiento y comprensión del mundo, vinculada al impulso de conocer o averiguar cosas novedosas y resolver interrogantes. Pues esa curiosidad irá conduciendo formas de conocer y reconocer el cuerpo y todo lo relacionado a él. Así que es muy importante que comencemos a educar en sexualidad cuando el niño sabe que tiene un cuerpo. Ósea desde los primeros años de edad.
La educación sexual no se basa en generar conocimientos se relaciona con emociones y sentimientos, con ilusiones y temas profundamente relacionados con el bienestar. Todo debe ir adecuado a la edad de tu hijo. Cuando hablamos con niños pequeños hay que adecuar el lenguaje y el nivel de información, pero no por ello tergiversar conceptos por querer hacerlos sencillos. Siempre nuestros comentarios deberán ir respaldados por la verdad, el fundamento científico.
La educación sexual infantil no se trata solo de enseñarles sobre los aspectos biológicos y físicos del cuerpo humano, sino también de fomentar el respeto hacia sí mismos y hacia los demás. Es necesario enseñarles a establecer límites personales y a reconocer situaciones inapropiadas. Hablar de sexualidad en la infancia tiene que ver todo con autoestima, con valoración de cada persona en su individualidad, con reconocer como positivo hablar, preguntar, aportar, reflexionar, aprender y reaprender. Para ello, las niñas y los niños necesitan un nivel de cercanía y amabilidad para sentir confianza y saber que pueden confiar en ti.
Recuerda que los seres humanos debemos buscar el bienestar y que el bienestar no puede conseguirse si la sexualidad está problematizada, empecemos por decir que el bienestar sexual, es deseable para el bienestar general. Un problema sexual aparece cuando alguna de las partes de la sexualidad se expresa en forma no deseable o cuando no la dejamos que se exprese. Por ello es necesario normalizar el hablar de la sexualidad y sobre todo de las pautas y factores de protección de la sexualidad infantil.
En resumen, la educación sexual infantil busca brindar a los niños información clara, promover valores positivos, prevenir situaciones riesgosas y fomentar una buena autoestima. ¡Sigamos trabajando juntos para asegurar que nuestros pequeños crezcan con conocimiento y confianza!