Socialmente se nos hace muy fácil clasificar a las personas y más aún cuando están pequeños. Etiquetamos a los niños con frases que exaltan los defectos como: “eres un niño muy torpe”, “eres muy necio”, estos son adjetivos que dañan la percepción que los infantes tienen de sí mismos. Los adultos no somos conscientes del grado en el que estas palabras influyen en su personalidad y autoestima.
Las etiquetas son adjetivos, calificaciones o juicios que emitimos hacia nosotros mismos o hacia los demás. Son opiniones subjetivas ya sean positivas o negativas que tienen efectos en cada individuo.
Señalar constantemente lo negativo que creemos tiene un niño, hace que dude de sí mismo, pierde la confianza, minando su autoestima. También conduce a que se forje un concepto negativo de sí. Lo anterior sucede porque los niños están desarrollándose, pasando por un proceso donde se construye su identidad.
Desde que son muy pequeños, e incluso entrada la adolescencia, de manera inconsciente, pero día a día, los niños están en el camino para construir su identidad, basándose en la imagen que los adultos cercanos tienen de ellos mismos. Es aquí donde radica el papel tan decisivo que juegan padres y maestros en esta autoimagen.
Somos nosotros, los adultos quienes les proporcionamos información con juicios de valor de lo que creemos que son, es así como los niños creen y toman ese juicio creando la identidad propia en torno a esa creencia que el exterior le colocó. Así, poco a poco va asumiendo que él es de una forma específica, logrando que se convenza del atributo proporcionado.
Etiquetar a un niño no son palabras que se las llevará el viento, es emitir una opinión que marcará su vida, su personalidad y su forma de comportarse, tratemos de tener un lenguaje amoroso que le permita construir su propia identidad, entendiendo que todos tenemos conductas y atributos; por lo tanto, no todo es bueno o malo. Es necesario sensibilizarnos sobre el impacto que tienen las etiquetas en la autoestima. Como padres, docentes y figuras modeladoras tenemos y debemos acompañar a nuestros niños a que descubran quiénes son realmente brindándoles una mirada que les ayude a auto descubrirse, y que brillen hasta su máximo esplendor.
Redacción Komunik-Sintagma