PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA A TRAVÉS DE LA EDUCACIÓN EMOCIONAL

El ser humano experimenta distintas emociones durante el día, pueden ser agradables o desagradables, en general estas van a modular la conducta de las personas. Si el individuo no gestiona las emociones intensas como la ira, probablemente esto desembocará en una conducta de igual o mayor intensidad, con matices de violencia. Las niñas, niños y adolescentes deben de ser educados emocionalmente ya que cuando soy capaz de identificar la emoción que siento, validarla y analizarla, puedo encontrar opciones para regular la intensidad y proporción de mi emoción, favoreciendo la resolución de conflictos.

La educación emocional se reconoce como una estrategia de prevención primaria de la violencia escolar y de construcción de una cultura escolar armónica y positiva. Por tanto, es un pilar fundamental para considerar en el desarrollo de un clima escolar positivo.

Rafael Bisquerra define la educación emocional como: Un proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo, constituyendo ambos los elementos esenciales del desarrollo de la personalidad integral.

Existen diversos estudios que demuestran que cuando los niños reciben una educación emocional tienen una guía que les muestran distintas formas para relacionarse sin agresividad, recibir este tipo de educación en la escuela permite que las niñas, los niños, adolescentes y jóvenes tengan un ejemplo claro y no confundirse con estímulos externos para resolver equivocadamente un conflicto.

La educación emocional provee y pone en práctica habilidades sociales como la empatía, comprensión y la negociación. Así mismo, los niños crecen con mayor confianza en sí mismos y mayor autoestima, esta autoestima se va desarrollado poco a poco, los niños van aprendiendo a reconocerse, a valorarse conociendo las habilidades que poseen, también aprenden a relacionarse de manera positiva con las personas que le rodean sintiéndose más felices con ellos mismos.

Un niño que tiene confianza en sí mismo, que conoce diversas alternativas para solucionar conflictos, tiene altas probabilidades de no tomar la violencia como la vía para conseguir lo que quiere, ya que reconoce lo que siente y sabe utilizar la comunicación asertiva a través de la negociación para consensuar, analiza la situación, así como las que consecuencias al tomar ciertas decisiones, empatiza con las otras personas, es capaz de sentir cómo se siente y buscar una solución favorable para las personas involucradas.

La educación emocional permite que ante los diferentes sentimientos que puedan tener ante una situación conflictiva los niños conecten con sus emociones y con la de los demás, sean más reflexivos evitando comportamientos arrebatados como pueden ser: pegar, gritar o insultar.

Las emociones tienen un gran impacto e importancia en nuestra vida, por lo tanto, la educación emocional desarrolla en el individuo competencias que son herramientas básicas para la vida. Al gestionar nuestras emociones podemos controlar comportamientos que pueden derivar en agresiones, por lo tanto, la educación emocional es una gran estrategia para prevenir la violencia y construir bienestar social.

Redacción Komunik-Sintagma