A ninguna persona le gusta ver el sufrimiento de sus semejantes, mucho menos a ninguna mamá o papá le gusta ver que sus hijos tienen algún problema o dificultad, los papás en general anhelamos que nunca nada les sucediera a nuestros pequeños, de ser posible desearíamos que estén dentro de una burbuja y así garantizar una vida llena de tranquilidad, paz y felicidad. Desafortunadamente no es posible.
Las expectativas que la sociedad nos impone dentro de los cánones sociales y las dificultades que observamos cotidianamente e imaginamos que nuestros hijos pueden vivirlas, ha ido provocando un patrón de crianza conocido como hiperpaternidad. Esta manera de ejercer la sobreprotección en nuestros hijos proviene de un amor profundo y tener la creencia que nuestros hijos necesitan una mamá o papá que esté dispuesto a hacer cualquier cosa por el bienestar de sus pequeños.
Durante la pandemia el miedo de perder a nuestros seres amados, incluyendo a nuestros hijos provocó un ajuste familiar casi dramático en algunos casos, sobreproteger fue una acción habitual que ejercieron los padres hacia sus hijos. Los expertos en el ramo de la psicología confirman que los padres se volvieron más ansiosos y con pensamientos catastróficos debido a la pandemia, reforzando esa necesidad de controlar en entorno de los más pequeños del hogar.
Con todos estos elementos los hiperpadres e hipermadres reforzaron las siguientes características, que son las que los definen:
- Tienen miedo del futuro de sus hijos y buscan prepararlos de la mejor forma posible.
- Sobreprotegen y allanan el camino de sus hijos.
- Buscan desarrollar y tener a un hijo perfecto
- Evitan cualquier situación que frustre a su hijo, están dispuestos a solucionar todo lo que esté en su entorno.
La periodista y escritora Eva Millet, menciona que “Todos somos más hiperpadres de lo que fueron nuestros progenitores, pero hay grados y variedad de formas de ejercerla”. En su libro “Hiperpaternidad. Del modelo ‘mueble’ al modelo ‘altar’, clasifica y nombra a los hiperpadres:
Los padres helicópteros son aquellos padres que sobrevuelas contantemente la vida de sus hijos, están pendientes de todos sus movimientos y necesidades.
Los padres apisonadora o quitanieves son aquellos que preparan el camino de sus hijos, “allanándoselos por sistema”. En lugar de preparar a los hijos para el camino, eliminan todas las dificultades del camino a los hijos.
Las madres tigre parten de un modelo de inspiración asiático, son las más exigentes y buscan la perfección en los hijos.
Los padre secretario o agenda son aquellos que organizan todo en la vida de sus hijos, les organizan la agenda, la mochila y les hacen los deberes.
Los padres bocadillo, aunque es una personalidad más discreta son padres, madres que persiguen a sus hijos con el bocado en la mano para que coman al menos un mordisco mientas siguen jugando.
Los padres guardaespaldas son aquellos superprotectores que cuidan de la integridad física de sus hijos al máximo, no permiten que se les toque, y emocional también, no permiten que nadie les diga absolutamente nada.
Los padres mayordomo son complacientes y siempre solícitos, son los que asisten a sus hijos en todas las tareas.
Ser hiperpadre es agotador ya que siempre se busca proporcionar en todo momento lo necesario para que los niños tengan un futuro exitoso y prometedor, también es estresante pues la ansiedad está presente y se duda de las decisiones que se toman durante la crianza.
Existen consecuencias negativas observadas en niños con hiperpadres son:
- Inseguros
- Con baja autoestima
- Faltos de creatividad
- Baja tolerancia a la frustración
- Incapaces de organizar su propia vida y tomar decisiones
- Niños estresados
- Niños que se aburren fácilmente
A estos hiponiños se les está limitando su desarrollo en el ámbito emocional y social, carecen de autonomía e independencia. La sobreprotección les impide tomar decisiones y aprender de sus errores. Son niños impacientes incapaces de enfrentar la mínima dificultad en la vida, los padres están impidiendo que se desarrollen habilidades importantísimas para que sean adultos funcionales. Existen miles de niños frágiles que cualquier situación no prevista los paraliza, pues han crecido con la idea de que sin mamá y papá no se ven capaces de hacer algo.
Redacción Komunik-Sintagma