LOS NIÑOS Y SU SALUD MENTAL

La pandemia generó cambios en la vida rutinaria de las personas y, cuando aparentemente todo volvía a la normalidad, otra nueva variante vuelve a aparecer a inicios de este 2022. Todos estos cambios que se han sostenido por tanto tiempo, producen en la sociedad en general incertidumbre, convirtiéndose el presente en un escenario que produce poca esperanza para el futuro.

Transitar por esta pandemia, genera la ilusión que todas las personas hemos vivido las mismas situaciones, sin embargo, no es así. Las niñas, niños y adolescentes han vivido realidades muy particulares que les han afectado de alguna u otra manera. Estas particularidades se ven marcadas por distintos factores sociales, económicos, políticos, entre otros. La mayoría de la población infantil y juvenil no ha acudido con un profesional que pueda atender su salud mental y emocional.

Hasta hace muy pocos años, la investigación sobre el estado mental de los individuos comenzaron a tomar relevancia a nivel mundial, ya que cuando se hablaba de la salud de las personas, se evocaba únicamente al estado físico. Hoy se sabe que la salud mental y emocional constituye un pilar fundamental para que las personas puedan hacerle frente, de manera integral y eficaz, a los desafíos que la vida le presenta.

Dada la importancia que se tiene para atender a las niñas, niños y adolescentes es transcendental que las instituciones educativas realicen distintas estrategias con las que puedan detectar oportunamente problemas emocionales en los alumnos.

Es importante que se desarrollen directrices en las que se puedan generar recomendaciones puntuales y particulares para que durante el contexto de emergencia sanitaria se logre disminuir el impacto que se ha generado en los alumnos. Existen distintas estrategias que pueden trabajarse al interior del aula en la que se estimule, favorezca y facilite la expresión emocional. El docente puede recurrir a diversas técnicas para apoyar a los alumnos que no puedan nombrar en palabras sus emociones.

Si hoy no existen políticas publicas que velen por el estado emocional de los estudiantes de todos los niveles educativos, las autoridades educativas de cada plantel  deben de aportar una solución para sus comunidades que se ven afectadas por los altibajos que ha traído el aislamiento prolongado de la pandemia y los ajustes psicosociales que nos hemos visto obligados a realizar y que parecen extenderse por mucho más tiempo.

Redacción Komunik-Sintagma