Por: Sandra I. Rodríguez Morón
Comienza la segunda mitad del ciclo escolar. Para estos momentos, casi todos los niños han regresado a la escuela presencial. A reporte de la secretaria de Educación Pública (SEP), Delfina Gómez Álvarez, alrededor de 23 millones de alumnos han retornado a las aulas en los más de 200 mil planteles educativos.
Con la mayoría de los grupos presenciales se hace necesario rehabilitar la identidad grupal fragmentada por el primer semestre con opción al modelo híbrido. Una pauta que se sugiere para reforzar la identidad colectiva es mediante la implementación de metodologías novedosas donde los alumnos participan de manera activa. A través del diseño de clases interactivas se facilita la reafirmación de roles dentro del aula, permitiendo que cada alumno muestre distintas habilidades más allá del rol pasivo como el que ocupan cuando se dicta una clase tradicional.
Al implementar distintas actividades colaborativas, se está apostando a la creación de un sentido de comunidad entre los estudiantes. Las aulas interactivas también tienden a motivar más a los alumnos, lo que garantiza que todos participen en el aprendizaje. Esto es importante porque desarrolla habilidades de trabajo en equipo, las cuales son esenciales para el éxito en el mundo actual.
Las clases interactivas brindan una mejor experiencia educativa para todos los alumnos, no solo para aquellos que tienen problemas para prestar atención en las aulas tradicionales. Ante metodologías novedosas, los alumnos activan la motivación y desarrollan la creatividad frente a nuevas maneras de desarrollar un mismo contenido temático.
Diseñar estos programas no sólo favorece la participación de los alumnos, simultáneamente se trabajan las competencias emocionales en el rubro de habilidades interpersonales, tales como trabajo en equipo, comunicación asertiva, escucha activa, entre otras. Son muchos los tipos de clases interactivas: desde el aprendizaje basado en tareas, aventuras de aprendizaje, gamificación, actividades prácticas con uso de herramientas, hasta los ejercicios impulsados por las emociones, como los juegos, en los que los estudiantes, además de aprender, identifican sus emociones y también llegan a la comprensión de los sentimientos de sus compañeros de clase.
Las clases bajo innovación educativa están diseñadas de manera que los estudiantes se sientan conectados entre sí, favoreciendo el sentido de pertenencia, siendo un aliado para la educación emocional en el aula. En INTEDU 360 facilitamos talleres para docentes en donde los acompañamos en el diseño de clases con metodologías innovadoras basadas en la evidencia científica del neuroaprendizaje.