Las clases hibridas fueron la mejor alternativa para regresar en la mayoría de los colegios en México. Este regreso a las aulas ha tenido de todo, así como el ciclo escolar 21-22 inició con padres de familia que optaron desde el día uno que sus hijos asistieran a clases presenciales, también está el segmento de padres que no los incorporarán durante esta primera parte del ciclo escolar, otros han esperado a evaluar la situación y poco a poco han ido integrando a sus hijos.
Los alumnos que acuden de manera presencial regresaron a su escuela y volvieron a socializar. Los padres en general comentan que los ven felices, hay muchos de ellos que a pesar de lo positivo que viven en el día a día, cuando escuchan y se enteran de algún contagio, vuelve el miedo y la incertidumbre por temor a contraer la enfermedad.
El contagio es un miedo realista, esta emoción se comparte colectivamente muy a pesar del trabajo que se ha hecho a distintos niveles de consciencia emocional ya que constantemente estamos haciendo comentarios como: revisa que tu kit esté completo, no te quites la mascarilla, lávate las manos, no compartas tus cosas, no saludes, no abreces. Estos recordatorios generan estrés y ansiedad.
A pesar de la guía para el regreso responsable y ordenado a las escuelas en ciclo escolar 2021-2022 impulsada por el gobierno federal y los protocolos internos que implementaron las instituciones educativas que robustecieron la seguridad de los niños, muchas escuelas han dejado algo de lado. En el apartado 9 de la Guía referente al apoyo emocional para alumnos y docentes, en la práctica son muy pocas las instituciones educativas que le han dado el soporte al apoyo emocional desde el enfoque de la prevención.
Por más esfuerzos que una comunidad educativa en general realice, existe siempre un mínimo riesgo de contagio, y es por esta razón que las escuelas deben de aplicar medidas visibles de prevención. Cuidar y prevenir la salud, no sólo recae en el rubro de lo físico, también lo emocional y mental debe ser observado y procurado.
Las emociones que se viven actualmente, tras el retorno y los mecanismos de readaptación y ajuste personal y social, además de aprender a vivir con cierta precaución cotidiana, despiertan un miedo latente y constante. Esta es una situación que deben de trabajar internamente las instituciones educativas. En INTEDU 360 apoyamos a las comunidades educativas a elaborar la estrategia de prevención desde el ámbito emocional, no solo la que se atraviesa por esta contingencia sanitaria, sino a aquellas que se van encontrando por el impacto psicológico post pandemia. Acompañamos a las escuelas a generar programas para identificar, nombrar y atender de forma sistematizada aquello que genera impacto emocional.
Redacción Komunik-Sintagma