LA ATENCIÓN SOCIOEMOCIONAL: UNA TAREA QUE QUEDÓ PENDIENTE

Por: Sandra I. Rodríguez Morón

Pensar en lo que se ha construido tras casi dos meses del inicio de las clases en modelo mixto o híbrido, nos coloca en la atención que se deposita en la correcta transmisión de la clase, la calidad de la conexión de internet de los docentes, la facilidad o dificultad por la que los alumnos atraviesan cuando combinan la enseñanza con otro escenario sea el presencial o en línea en donde ven a sus compañeros. Pero se deja de lado la pregunta más importante: A dos meses del retorno a la escuela, ¿Cómo vamos en la construcción de habilidades socioemocionales en el aula? Lamentablemente, el arranque de este ciclo escolar ha sumado más quejas, agotamiento, cansancio y acumulación de tensión emocional en vez de ir creando esos espacios de contacto, vínculo y tramitación de las emociones vividas durante la pandemia.

Hablar de atención socioemocional no es hablar de una materia extracurricular. Hoy se conoce que las emociones tienen un gran papel en la asimilación de competencias académicas. Cuidar la educación emocional en el aula apunta a un mejor conocimiento, sumando entusiasmo, confianza, curiosidad y alegría. Todas estas emociones hoy soy sumamente necesarias en medio de una clase donde algunos alumnos están en línea, otros son vistos en el aula a través de la pantalla, pero el clima escolar esta dividido rompiendo el sentido de pertenencia además del bajo impacto en la construcción de identidad colectiva, de una comunidad a la que pertenecemos todos.  Aumentar la experiencia emocional favorecerá la formación integral y la construcción de una identidad personal con alto sentido de logro en nuestra comunidad educativa.

Se necesita de la implementación de una metodología, que sea impartida sistemáticamente y de forma transversal en las diferentes asignaturas de los alumnos. Actividades aisladas no servirán de nada si no hay un diseño genuino, secuencial y acorde a cada una de las competencias emocionales con actitudes y habilidades acordes a cada edad.

¿En dónde quedó la consciencia por la necesidad de atender la Salud Mental de nuestra comunidad educativa?

El desarrollo de la conciencia emocional, autoregulación, autonomía, empatía y habilidades interpersonales, de colaboración, así como habilidades para la vida es imperativo para que los niños, niñas y adolescentes puedan canalizar y elaborar la tensión emocional acumulada frente a la crisis de la COVID-19; así mismo, para que fácilmente puedan renovar la energía emocional propiciando una adecuada gestión de emociones logrando identificar cuando la frustración o el estrés obstruyan sus habilidades de conocimiento.

Nuestra principal tarea es brindar a los alumnos las herramientas que les doten de motivación y sentido de logro; movilizar las emociones relacionadas con apatía y desesperanza, sacarlos de la elevada autocrítica donde temen equivocarse y no toleran el error y proyectarlos a la anticipación de un futuro cercano lleno de crecimiento, conocimiento, colaboración y construcción de una comunidad que acompaña y construye un clima escolar emocionalmente saludable.